Prueba de Despido por GPS | Alberto Madame

Prueba de Despido por GPS

El uso de GPS para controlar la actividad laboral es legal y por tanto los registros así obtenidos pueden usarse válidamente para probar incumplimientos laborales que justifican el despido. Así lo ha entendido la reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia de 6 de Junio de 2014 en relación con un trabajador que prestaba servicios como vigilante de seguridad.  

En el caso enjuiciado, el trabajador había sido específicamente contratado para asumir la vigilancia de un polígono industrial durante el turno de noche. El vehículo utilizado por el vigilante tenía instalado un GPS y, conforme a lo datos registrados en el mismo, en varias ocasiones se constató que el vehículo del trabajador se encontraba estacionado en el polígono industrial, sin que tales paradas se hallaran justificadas por el servicio de vigilancia y, en una de ellas, se descubrió  al trabajador durmiendo dentro del propio vehículo.

Como resultado de lo anterior, la empresa despide al trabajador y éste impugna el despido alegando, entre otras cosas, la violación del art. 18.1 de la Constitución Española (derecho a la intimidad), al haberse aportado como prueba el resultado del seguimiento a través del GPS instalado en el vehículo utilizado por el empleado.

Teniendo en cuenta lo expuesto, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia desestima la pretensión del trabajador y admite la prueba aportada por la empresa, con base en los siguientes argumentos:

−        El GPS no tenía por objeto captar imágenes íntimas de los trabajadores, sino facilitar el control de la actividad laboral e, incluso, favorecer la propia seguridad de éstos.

−        El GPS únicamente registraba cuándo se arrancaba el vehículo y cuándo se detenía, permitiendo además situarlo físicamente.

−        El control se realizaba únicamente durante la jornada laboral, es decir, durante el tiempo en que el trabajador estaba a disposición del empresario para desempeñar las funciones concretas de su puesto de trabajo.

−        La actividad laboral se realizaba fuera de las dependencias de la empresa, no estando sometido el trabajador a un control directo en cuanto a su jornada y horario.

−        El trabajador no estaba autorizado para hacer un uso privado del vehículo (al menos no quedó acreditado)

−        El ámbito sometido a control no se puede considerar de intimidad o privacidad.

Con base en lo anterior, el tribunal considera que el control a través de GPS resulta adecuado y proporcionado a la finalidad que perseguía la empresa, consistente en averiguar si los trabajadores cumplían la jornada laboral y si la actividad durante la misma coincidía o no con los partes de trabajo que facilitaban. Y aceptando la licitud de la prueba, concluye que el despido es procedente con base en una transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza en el desempeño del trabajo. 

Nuevamente el anterior pronunciamiento pone de manifiesto que los derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos tales como el derecho a la intimidad no son absolutos en el ámbito de las relaciones laborales, y el alcance de su protección admite ciertas limitaciones basadas en legítimos intereses empresariales. Asimismo, destaca la importancia de dos elementos clave para legitimar el control de la actividad laboral por el empresario, que son (i) la fijación y conocimiento por el trabajador de las “reglas del juego” y (ii) el establecimiento de sistemas cuya injerencia en la esfera de derechos fundamentales del trabajador sea la mínima indispensable para conseguir el fin propuesto.

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