La (no) Privacidad del E-mail del Trabajo | Alberto Madame

La (no) Privacidad del E-mail del Trabajo

Conozco a un abogado que dice que últimamente ha dejado de ejercer como abogado para convertirse en “escritor de e-mails”, y no exagera tanto porque lo cierto es que en muchas profesiones y puestos de trabajo escribimos cientos de e-mails al día. La mayoría de estos e-mails están relacionados con el trabajo y es así como desarrollamos la actividad laboral, pero a veces se mezclan con mensajes personales, que por urgencia o comodidad decidimos enviar desde el ordenador de la oficina.

Parece razonable que el empresario pueda implantar herramientas de monitorización del e-mail del trabajo para controlar el desempeño profesional, pero surgen dudas cuando estos sistemas de control intervienen mensajes personales, ya que podrían vulnerarse los derechos del trabajador a la intimidad y al secreto de las comunicaciones.

Según el Tribunal Constitucional es posible establecer sistemas de monitorización de e-mail que no vulneren estos derechos, cuando se acredita que el trabajador está informado y por tanto no alberga una expectativa razonable de privacidad respecto de las comunicaciones enviadas utilizando los dispositivos y redes propiedad del empresario.

En este sentido se pronuncio la Sentencia del Tribunal Constitucional de 7 de octubre de 2013 en la que, con la prueba obtenida del registro de los e-mails de un empleado, se justifica su despido por haber enviado información confidencial de la empresa a terceros.  Esta sentencia estima que los registros de e-mails efectuados por la empresa no vulneran el derecho del trabajador al secreto de las comunicaciones (art. 18.3 CE) dado que (i) existía en la empresa una prohibición expresa sobre el uso extralaboral del e-mail de trabajo, estando incluso el incumplimiento de dicha prohibición tipificado como falta en el convenio colectivo (ii) esta prohibición lleva implícita la posibilidad de que el empresario controle y monitorice el uso para verificar el cumplimiento y (iii) por tanto, conociendo el trabajador la existencia de esta prohibición, no existe una expectativa razonable de privacidad cuando usa el e-mail de la empresa.

La sentencia concluye igualmente que la actuación empresarial no vulnera el derecho del trabajador a la intimidad (art. 18.1 CE) y para ello, además de reflexionar nuevamente sobre la inexistencia de expectativa de privacidad, aplica el test tradicional de idoneidad, necesidad y proporcionalidad, concluyendo que la actuación empresarial consistente en monitorizar el uso del e-mail profesional fue el medio mas idóneo que el empresario podía utilizar en ese caso, teniendo en cuenta que había sospechas fundadas de incumplimientos laborales que no podían confirmarse por otros medios.

Esta doctrina es relevante en el entorno social y laboral actual, caracterizado por el uso intensivo de medios telemáticos como canal de comunicación y puede razonablemente extenderse no sólo a los mensajes enviados por el trabajador desde ordenadores o dispositivos propiedad del empresario y en horario de trabajo, sino también  a los enviados  en redes o entornos establecidos por el empresario para uso profesional a los que el trabajador accede, en cualquier momento, de forma remota usando su propio ordenador o dispositivo.

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